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18 octubre, 2011 / noemilopeztrujillo

Enrique Meneses: «Sed razonables: pedid lo imposible»

Sus manos y brazos tienen las venas tan marcadas que da la impresión de que tiene dentro de sí todos los caminos, carreteras y mares que ha  cruzado en lugares como Cuba –donde llegó siguiendo a una chica que le plantó allí–, Oriente Medio y África. De los 63 años que lleva en la profesión, solo durante dos ha estado en plantilla. Cuando habla, se nota que no tiene miedo a nada. Ya le ha dado esquinazo a un cáncer de colon y a otro de pulmón, y bromea con que el día que la muerte vaya a buscarle, colgará un cartel en la puerta que rece «¡Señora muerte, que no estoy en casa!».

Es el fotoperiodista Enrique Meneses que, a punto de cumplir 82 años, ofrecía hoy en la vigésimo tercera edición del Máster ABC-UCM una charla magistral que comenzaba con una frase muy contundente: «He tenido el periodismo dentro de mí desde que tengo 17 años». Todo comenzó cuando, en 1947, Manolete recibió una profunda cornada y él se dirigió al hospital en taxi para cubrir el suceso. El trayecto le costó 450 pesetas. Por el reportaje ganó 150 pesetas, así que, por su primer trabajo periodístico «perdió» 300 pesetas. Pero hacía lo que a él le gustaba.

Ahora vuelve al panorama periodístico –si es que alguna vez ha desaparecido– con una apuesta en pro del periodismo de raza: Utopía TV, una televisión que da cabida a todo el que tenga ganas y deseos incontrolables de hacer periodismo, del bueno, del auténtico, del que describía Antón Chéjov en «Unos buenos zapatos y un cuaderno de notas». Porque lo cierto es que resulta necesario provocar una resurrección de nuestra profesión. Y de nosotros mismos. Meneses es muy claro: «Sed razonables: pedid lo imposible». «No os metáis a comprar un piso, ¡eso es cadena perpetua!», asegura.

La lección que ha dado Meneses ha sido algo más que eso. Ha sido una regañina (propia de una madre) en la que también había espacio para los consejos: «Tened la máxima libertad para moveros, aprended idiomas, trabajad de camareros en Londres, en París, y si tenéis tarjeta de crédito, comprad un billete, por ejemplo, a Siria, e iros con lo que tengáis». Meneses no cree en el periodismo universitario, para él la escuela de periodismo «está en la calle». Como tampoco cree en el Currículum Vitae – «Es la cosa más inútil que hay», afirma tajante – ni en el dinero como medio para posibilitar nuestros objetivos: «El dinero solo es el resultado. Se puede hacer de todo sin él. En la televisión digital que inauguramos el 11 del 11 del 11, solo llevamos gastados 220 euros».

Pero bajo su discurso enérgico y enfadado había ternura hacia la profesión y hacia las generaciones que se aproximan como Hernán Cortés a América, algo confusos, pero en busca de la conquista. «Hay que tener un poco de locura y de amor por la aventura», asegura Enrique. «Este país ha conquistado América en alpargatas y sin vaqueros de marca. Ahora, la gente va a Portugal a comprar toallas y a París a ver Disneyland. Se ha muerto el espíritu aventurero español”. Y añade que «la gente está pasiva», y que por ello se identifica con el 15-M, «porque están protestando y no tomándose un cubata».

Con la seguridad de alguien que viene del futuro, Meneses advierte de que, actualmente, no se puede aspirar a ganar un sueldo a final de mes. «Esta es una profesión para supervivientes, los demás se van por la taza del váter». Sin embargo, el viejo, entrañable y refunfuñón de Meneses mantiene un idealismo constante con consejos como «Apuntad a 120, se os quedará en 100. Si apuntáis a 100, se os quedará en 80». Para lo cual es necesaria «la imaginación, que es la que va a salvar a la juventud, no el lloriqueo», afirma. Eso, y tener un blog.

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